sábado, 14 de noviembre de 2020

Biblioteca de instantáneas_31

El padre de su padre había sido fotógrafo; sus propios orígenes se perdían en una especie de charco sociológico poco apetitoso, estancado desde tiempos inmemoriales, esencialmente compuesto de obreros agrícolas y campesinos pobres. ¿Qué habría llevado a aquel hombre salido de un medio miserable a enfrentarse con las técnicas incipientes de la fotografía? Jed no tenía la menor idea y su padre tampoco, pero había sido el primero de una larga estirpe en huir de la pura y simple reproducción de lo mismo. Se había ganado la vida fotografiando mayormente bodas, a veces comuniones o fiestas de fin de curso escolar en un pueblo. Viviendo en aquel departamento desde siempre abandonado, marginado, que es la Creuse, casi no había tenido oportunidad de fotografiar inauguraciones de edificios ni visitas de políticos de envergadura nacional. Era un artesano mediocre, poco lucrativo, y el acceso de su hijo a la profesión de arquitecto constituía ya una seria promoción social, incluso sin contar sus posteriores éxitos de empresario.

En la época en que ingresó en Bellas Artes de París, Jed había dejado el dibujo por la fotografía. Dos años antes había descubierto en el desván de su abuelo una cámara fotográfica Linhof Master Technika Classic, que él ya no utilizaba cuando se jubiló, pero que funcionaba perfectamente. Le había fascinado aquel objeto prehistórico, pesado, extraño, pero de una calidad de fabricación excepcional. Un poco a tientas había aprendido a dominar el descentrado, la basculación, la ley de Scheimpflug antes de lanzarse a lo que habría de ocupar la cuasi totalidad de sus estudios artísticos: la fotografía de los objetos manufacturados del mundo
".

El mapa y el territorio
(fragmento) Michel Houellebecq

sábado, 24 de octubre de 2020

Textos "breves como fotos"_55

Cuando sus yemas acariciaron mi nuca y las cimas de mis hombros, me sentí recorrida por un estremecimiento que inundó las partes más secretas de mi cuerpo. Calor tórrido; el silencio calcinado compitiendo con las olas que rompían en la orilla; y su encaje de espuma subiendo por mis piernas. El deseo y el miedo crecieron como dos gigantes siameses y volé en sus brazos por encima de los acantilados. Probé del viento todos sus aromas, rocé con la punta de los dedos esos límites de los que ya no se vuelve... y, con una voz desconocida, le pedí que parase.

sábado, 3 de octubre de 2020

di_versos


Huyendo del silencio y de la tarde,
la sombra de una sombra se desliza
por encima de anales olvidados.
No hay cuerpos a la vista, ni cabezas
de piedra por el suelo.
                        Solo rastros
sin forma, de palacios abatidos.

En un soplo de leve polvareda,
la nostalgia confunde mis certezas
con máscaras de dudas y recelos.
De colores
           tan agrios a la vista,
que mis lágrimas dulces se derraman
por los huecos que dejan las preguntas.

Con este caos,
               lleno de presagios,
mis fantasmas dibujan geometrías
.

 

sábado, 12 de septiembre de 2020

Intuiciones_35

Soy el protagonista de un relato de ficción; como lo es cualquiera en su autobiografía.

sábado, 22 de agosto de 2020

Biblioteca de instantáneas_30

Eran sólo dos cuartos, atestados de libros que se apilaban en los rincones y con su peso curvaban las tablas de las estanterías. En seguida divisé la mesa donde estaba el ordenador, la impresora, las cajas con los disquetes. Pocos cuadros en los pocos espacios libres de estanterías, y justo frente a la mesa un grabado del siglo XVII, una reproducción cuidadosamente enmarcada, una alegoría que no había visto el mes anterior, cuando subiera a tomar una cerveza antes de marcharme de vacaciones.

Sobre la mesa, una foto de Lorenza Pellegrini, con una dedicatoria en letra pequeñita y un poco infantil. Salía sólo el rostro, pero la mirada, la mera mirada, me turbaba. Por un instintivo arranque de delicadeza (¿o de celos?) volví la foto sin leer la dedicatoria.

Había algunas cuartillas. Busqué algo interesante, pero sólo encontré baremos, presupuestos de la editorial. Sin embargo, en medio de esos papeles descubrí un file impreso que, a juzgar por la fecha, debía de remontarse a los primeros experimentos con el ordenador. De hecho, su título era “Abu”. Recordaba el momento en que Abulafia había hecho su entrada en la editorial, el entusiasmo casi infantil de Belbo, los reniegos de Gudrun, las ironías de Diotallevi
".

El péndulo de Foucault
(fragmento) Umberto Eco

sábado, 1 de agosto de 2020

di_versos


Impera la maleza. La espesura
y el templo ya no pueden separarse.
Las sombras, resignadas a un ocaso
de olvidos y de pérdidas, conservan
oraciones antiguas y plegarias
que los dioses consumen por costumbre.
Arañazos, en cómplice silencio,
sobre losas y muros abatidos.

Permanencia obstinada del pasado
en el presente. Mitos (o sus restos
más sólidos) que invocan sortilegios
con palabras heladas y secretas;
que entretejen el aire con hilachas
de espejismos y briznas de recuerdos.
Caligramas de trazo carcomido
proclaman sus penúltimas mentira
s.

Cementerio de dudas son mis fotos,
sepultadas en luces calcinadas,
Su tiempo
          incierto
                   sueña otro futuro
.



sábado, 11 de julio de 2020

Textos "breves como fotos"_54

En silencio, hasta el final, escuchó pacientemente su relato telefónico de los días transcurridos, colmado de argumentos exculpatorios: deberes inaplazables, diversas contrariedades y algunos episodios de mala suerte. Ahora que lo piensa fue un gran catálogo, pero entre todas aquellas mentiras y medias verdades quizás deseaba oír algo parecido a una disculpa... para agarrarse a ella como a un hilo. En fin, jamás podrá saberlo; lo único cierto es que eso nunca se produjo.

sábado, 20 de junio de 2020

Intuiciones_34

Todo lo que producimos nos muestra, incluso lo más oculto e inconsciente, así que doy por supuesto que todo aquello que hago se parece a mí. Intento verlo traspasando las capas más superficiales porque, en este juego de los espejos, se requiere una mirada aguda. Para ella, detrás de lo visible, siempre habrá mucho más de lo que pueda ver el ojo. En mi caso, tras la aparente corrección —orden y exactitud— quizás se esconda toda la descomposición que albergo.

sábado, 30 de mayo de 2020

Biblioteca de instantáneas_29

La exposición estaba repleta y las fotos me resultaron inesperadamente vivaces. Munkácsi practicaba un periodismo dinámico: le gustaban las poses deportivas, la juventud, la gente en movimiento. En esa instantáneas que, si bien cuidadosamente compuestas, siempre parecían tomadas sobre la marcha yo podía ver la conciencia alerta que había puesto en sus obras magistrales, como la foto de tres niños africanos corriendo hacia las olas en Liberia. A partir de él, y de esa foto en particular, Henri Cartier-Bresson había desarrollado su ideal del momento decisivo. En medio de la blancura de la galería, con sus hileras de fotos y el apremiante murmullo de sus espectadores, la fotografía me parecía un arte misterioso como ninguno. De toda la historia, un momento quedaba capturado, pero los momentos anteriores y posteriores desaparecían en la corriente del tiempo: solo el momento elegido era privilegiado, preservado, por la sola razón de que lo había captado el ojo de la cámara".
Ciudad abierta
(fragmento) Teju Cole

sábado, 9 de mayo de 2020

di_versos


Desolación voraz. Febril deseo.
Vértigo desprendido del pasado.
Vahos de soledad. Templos abatidos.
Arquerías, sin clave ni dovelas,
sujetas a un hechizo fascinante.
Basas y capiteles de palacios
sin trazado. Cornisas desprendidas.
Tapiales sin techar.
                     Mustio collado.

En el aire, nublados por la brisa
de polvos y cenizas, flotan bultos
como espejismos leves. Descosidos
de la historia. Son ecos de victorias
o de derrotas épicas. Son restos
de ofrendas a los dioses, por la muerte
o por la vida. Mármoles tallados
para envidia del mundo y sus estrellas.

Mis vacíos, sedientos de futuro,
compiten por llenarse de tu tiempo.
Cautivo de un presente demolido.




sábado, 18 de abril de 2020

Textos "breves como fotos"_53

Paseando por las borrosas calles han visitado los tres templos, las termas y el anfiteatro. Lo que queda de ellos. Y ahora, espalda contra espalda –agotados, atónitos y ensimismados-, descansan sobre unas piedras de los foros, con la vista perdida entre los restos. En completo silencio. Como quien mira hacia dentro.

sábado, 28 de marzo de 2020

Bibliografía ocasional_01

La última cena de Leonardo, en Milán, no ha mejorado con el tiempo, todo lo contrario. Las fotografías, cuando se ajan, ensucian, manchan, resquebrajan y palidecen, conservan un buen aspecto; a menudo mejoran. (En este, como en otros aspectos, el  arte al que en efecto se asemeja la fotografía es a la arquitectura, cuyas obras están sometidas a la misma e inexorable promoción con el paso del tiempo; muchos edificios, y no sólo el Partenón, quizás lucen mejor como ruinas.) Lo que es cierto de las fotografías es cierto del mundo visto fotográficamente. La fotografía transforma la belleza de las ruinas, hallazgo de los literatos del siglo XVIll, en un gusto genuinamente popular. Y extiende esa belleza más allá de las ruinas de los románticos, como esas lánguidas formas de la decrepitud fotografiadas por Laughlin, a las ruinas de los modernos: la realidad misma. El fotógrafo está comprometido, quiéralo o no, en la empresa de volver antigua la realidad, y las fotografías mismas son antigüedades instantáneas. El fotógrafo ofrece una contrapartida moderna de ese género arquitectónico y romántico por antonomasia, la ruina artificial: la ruina creada para ahondar las características históricas de un paisaje, para que la naturaleza sea sugestiva; sugestiva del pasado".
Sobre la fotografía
(fragmento) Susan Sontag

sábado, 7 de marzo de 2020

di_versos


El silencio deshace los recuerdos,
heridos por el tiempo y el olvido.
Nada de lo que fue ya se conserva
y, en cambio, flamea algo invisible
sobre un fondo de polvos y escombrera.

Porfían los deseos. Perseveran
las dudas. Y de pie, sobre cenizas,
se conserva un disfraz de la memoria
que se niega a caer de aquella estatua
antigua, sostenida por los sueños.

En un mar de quimeras y espejismos,
que sumerge y perturba los paisajes,
las trazas de un afecto,

                         resistente,
reposan en las toscas superficies
de lo poco que queda.
                      Ya caduco.




sábado, 15 de febrero de 2020

Intuiciones_33

Uno de los motivos que nos empujan a visitar ruinas, quizás sea evocar su pasado —idealizado o no— para sentirnos parte de su futuro. Esa evocación melancólica producirá extraordinarios transportes en el tiempo y en el espacio que merecen ser experimentados. Habrán de convivir, no obstante, con una realidad insoslayable: el tiempo y el espacio presentes, ambos demolidos.

sábado, 25 de enero de 2020

Biblioteca de instantáneas_28

Ulrich se acordó de la fotografía de una famosa tenista que había visto poco antes en un semanario; estaba de puntillas, enseñaba la pierna hasta por encima de la liga y alzaba la otra pierna por detrás a la altura de su cabeza, mientras estiraba el brazo para recoger la pelota con la raqueta; a la vez, ponía cara de institutriz inglesa. En la misma revista se incluía el reportaje gráfico de una nadadora en el momento de recibir los masajes, después de una competición; dos señoras en vestido de calle la contemplaban serenamente, la una a los pies y la otra a la cabecera de la cama donde ella estaba acostada mirando hacia arriba, desnuda, con una rodilla levantada en actitud de entrega; sobre ella descansaban las manos de un masajista, vestido con una bata  blanca y mirando hacia afuera de la fotografía, como si aquella carne de mujer estuviera descuartizada y colgara de un gancho. Esto y cosas semejantes comenzaban a verse entonces, y de alguna manera había que aceptarlas, como se aceptan y se reconocen los rascacielos y la electricidad".
El hombre sin atributos
(fragmento) Robert Musil

sábado, 4 de enero de 2020

di_versos


Vencen aquí las sombras del silencio
a todos los sonidos de la tarde
-abatidos de luz, también vencida-,
y vuela en el ocaso esa mirada
que predice la noche con textura
fotográfica. Granos de tiniebla,
clavados en la cámara que observa
la corriente.
              Mirar escuece
                            y duele.

Duermen las casas bajo tu horizonte,
blanqueadas de gris y desconchones,
y las calles se llenan de rasguños
incoloros -de trazos dibujados
con carbones,
              de sueños y delirios-
sobre un fondo dorado de nobleza.
Se cubre de ceniza la ciudad
y una mota de luz luce en tu puerta.

Fluyen, por los desagües de mis noches,
olvidos transformados en recuerdos.


Y reina la mirada.




sábado, 14 de diciembre de 2019

Pequeños relatos (del día a día)


“Permanece tumbado, formando una uve muy extendida, con los ojos cerrados y la boca —sin dientes— completamente abierta. Duerme, produciendo suaves ronquidos al ritmo de su respiración. Solo en algún momento, de pronto, lanza uno mucho más fuerte que me sobresalta. Los brazos descansan a ambos lados del cuerpo, con las manos a la altura de las caderas. Las muñecas, rodeadas de un tejido esponjoso y acolchado, están sujetas a la estructura articulada de la cama con dos cintas blancas de algodón. Viste una bata azulada, estampada con minúsculos anagramas, que apenas cubre su tronco dejando las piernas al aire. Delgadas y amarillas, sin vello y mates. Ambas reposan ligeramente flexionadas. Los dedos de los pies están orientados hacia el exterior. Está muy quieto y, solo de vez en cuando, mueve un poco la pierna izquierda; donde tiene la vía que le aporta suero y medicación. Vibra entonces el pequeño revoltijo de tubos conectados a dos botellas de plástico que gotean. Como una clepsidra de fluidos salinos, colgada de un soporte de acero inoxidable, que está situado delante de la ventana herméticamente cerrada. Tras ella, relativamente cerca, no dejan de circular —veloces, silenciosos, y en ambas direcciones— todo tipo de vehículos por la autopista. Atravesando la noche con el destello de sus faros”.


Ha tardado menos de quince minutos en escribir la primera versión de este texto tan reducido. Se ha preparado un café instantáneo y coge una magdalena para olvidar lo que ha escrito. Intenta desconectarse del texto, pero no de sus recuerdos, y se concentra en separar la hinchada masa de bizcocho y el papel encerado que la envuelve. Aprecia los aromas, pero sin llegar a más profundidades. Nada de Proust en esos momentos. Una hora mas tarde, se acercará de nuevo al escritorio y se sentará delante de la pantalla. Volverá a contemplar la fotografía, desvelando olvidos. Corregirá algunas palabras, sustituirá varias oraciones enteras y repetirá el proceso de alejamiento. Después de media docena de magdalenas y otros tantos cafés, a las cinco de la mañana, dará el día por concluido y se acostará. Mañana, pasado mañana o quizás el otro, volverá a intentarlo. No tiene prisa. Nadie espera para leerlo.
 

sábado, 23 de noviembre de 2019

Biblioteca de instantáneas_27

En la chimenea había un retrato de bodas: el hombre de esmoquin, con el pelo peinado hacia atrás y un bigotillo de lápiz; la esposa era joven y preciosa. Ambos posaban solemnes. Una fotografía de ella, vieja y con el pelo blanco, pero con una sonrisa, ojos sonrientes. Solemnes también los hijos en las fotos de graduación, guapos los dos, seguros, arrogantes. La foto de bodas del hijo. Una bella novia rubia de satén blanco. Luego los dos en otra foto con una chiquilla, de un año mas o menos. Una foto de la hija con el congresista Ron Dellums. En la mesilla de noche había una tarjeta que empezaba: «Perdona, tuve demasiado lío para ir a Oakland en Navidad...», que podría haber sido de cualquiera de los dos. La Biblia del anciano estaba abierta por el Salmo 104. «Él mira la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.»

Antes de que llegaran limpié los dormitorios y el cuarto de baño de arriba. No había gran cosa, pero lo que encontré en los armarios y el mueble de la ropa blanca lo amontoné en distintas pilas sobre una de las camas. Estaba limpiando las escaleras, apagué el aspirador cuando entraron. Él fue cordial, me estrechó la mano; ella se limitó a inclinar la cabeza y subió las escaleras. Debían de venir directamente del funeral. Él llevaba un traje negro de tres piezas con una fina raya dorada; ella iba con un conjunto de cachemira gris y chaqueta de ante del mismo color. Ambos eran altos, guapísimos. Ella se había recogido el pelo en un mono tirante. No sonrió en ningún momento; él no dejaba de sonreír".
Manual para mujeres de la limpieza. Luto
(fragmento) Lucia Berlin

sábado, 2 de noviembre de 2019

di_versos


Uno.
Dos.
Tres.

      Goteo de esperanza
transparente. Latidos en la noche
que palpitan por cuartos de silencio.
Insólita clepsidra. Tiempo y suero
desaguando en tu brazo derrotado.

No acude el sueño.
                   Cuatro.
                   Cinco.
                   Seis.

Esa niebla de luz amarillenta,
supurada del techo y las paredes,
nos permite velar el suelo oscuro
y los futuros. Pero jamás a Ella.

Invisible,
           mas siempre desvelada.
Siete.
Ocho.
Nueve.
Diez.


sábado, 12 de octubre de 2019

Textos "breves como fotos"_52

El día consume sus últimos minutos de luz solar. Farolas y luminosos comienzan a salpicar las primeras oscuridades. Cuerpos fatigados por el trabajo arduo, o por los sencillos modos de existir, caminan sobre lo que parecen sendas trazadas por la costumbre y la rutina: más brillantes y pulidas. Aunque nunca hay silencio en la ciudad, en este raro instante —¿noche o día?—, da la impresión de estar a punto de estallar. Y casi puede oírse el mar lejano.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Biblioteca de instantáneas_26

Se trata de un problema asociado a la perspectiva del espectador, como bien observó Matt aquella noche en su habitación al señalar que cuando miramos a la gente o contemplamos las cosas estamos ausentes de nuestro propio cuadro. El espectador es el auténtico punto de fuga, el alfilerazo en el lienzo, el punto cero. Yo sólo existo por entero ante mí mismo en los espejos, en las fotografías y los videos familiares, tampoco demasiado corrientes, y a menudo he anhelado escapar de ese confinamiento y vislumbrar una imagen lejana de mí mismo desde la cima de una colina, es decir, no como «yo» sino como un pequeño «él» que viajara entre dos puntos del valle que se extiende ante mí. Como todo, el alejamiento tampoco garantiza la precisión, aunque a veces ayuda".
Todo cuanto amé
(fragmento) Siri Hustvedt

sábado, 31 de agosto de 2019

di_versos


Siempre lejano,
en las noches -sin tregua-
me llama el bosque.

sábado, 10 de agosto de 2019

Textos "breves como fotos"_51

Durante todo el tiempo que recuerda ha sido incapaz de estar seguro de una cosa. De varias, claro; pero sobre todo de una: no está seguro de mostrarse igual ante diferentes personas. Cree ser varios, incluso con sus mejores amigos. No es que represente un papel. No es que se coloque una máscara o un disfraz. No se protege. Cree que en cierto modo es la adopción del otro. Pero, sobre todo, es la duda.

sábado, 20 de julio de 2019

Biblioteca de instantáneas_25

Era jugador de fútbol. Jugando para la selección nacional de Cuba, un pelotazo lo tumbó.

Parecía muerto. Tiempo después, despertó en el hospital. Estaba vivo. Estaba ciego.


Ahora, Hiladio Sánchez es fotógrafo. Cámara en mano, ejerce sus artes de manosanta de la imagen. Elige el tema que mejor le suena, mide la distancia caminando y ajusta el diafragma según la intensidad del calor. Y cuando todo está listo, dispara.


Hiladio fotografía la luz del sol, que guía los pasos de las horas y de la gente.


No fotografía la luz de la luna. Cada noche, esos dedos helados le tocan la cara. Y el ciego se hace el sordo
".
El fotógrafo
(pequeño relato completo) Eduardo Galeano