sábado, 30 de agosto de 2014

Textos "breves como fotos"_26


El grupo se alejó seducido por las explicaciones de la guía. Él se retrasó y se quedó a solas -con su cámara- para tratar de registrar algo relacionado con esa atmósfera rara y densa que estaba percibiendo. Fotografió la tremenda escala de la trinchera y las rocas seccionadas, pero no le pareció suficiente; ni las misteriosas borrosidades que podían intuirse en el fondo de la sima; ni la bella textura de los estratos de arcilla salpicada de piedras y de huesos. Saltó una valla y subió por los andamios sin saber lo que buscaba. Quizá algo olvidado por los arqueólogos –o descubrir un enigma-; y disparaba excitado sobre las retículas de cuerdas, las bandas indicadoras de niveles, los círculos de los sondeos y las marcas de papel clavado para recordar los hallazgos más importantes. Se sintió mareado y notó el vértigo subiendo por sus piernas. Bajó muy despacio, aferrado a los pasamanos como un anciano, como si el peso de los años hubiese invadido su cuerpo de un solo golpe.