sábado, 7 de marzo de 2020

di_versos


El silencio deshace los recuerdos,
heridos por el tiempo y el olvido.
Nada de lo que fue ya se conserva
y, en cambio, flamea algo invisible
sobre un fondo de polvos y escombrera.

Porfían los deseos. Perseveran
las dudas. Y de pie, sobre cenizas,
se conserva un disfraz de la memoria
que se niega a caer de aquella estatua
antigua, sostenida por los sueños.

En un mar de quimeras y espejismos,
que sumerge y perturba los paisajes,
las trazas de un afecto,

                         resistente,
reposan en las toscas superficies
de lo poco que queda.
                      Ya caduco.