sábado, 29 de junio de 2019

di_versos


Teme el gavilán su propia sombra
sobre los suelos lisos como mapas.
Las tierras agrietadas, las marismas
sedientas y los huecos en los bosques.

Teme el lirio silvestre la mirada
que corta. Las fronteras aceradas
y los paraguas negros. Los caminos
trazados por los hombres de amarillo.

Teme la piedra noches de helada
que la rompan por dentro. Ser testigo
o ser bala en batallas infinitas.
Los futuros de arena y escombrera.

Temor siente el poeta, cuando escribe,
de sus propias palabras. O del eco
que murmura detrás de los poemas,
velados y profundos como simas.

Y a mí, amor, me asusta todo el miedo.
Pero, como te tuve desde siempre,
                   no temo al desamor.