sábado, 4 de enero de 2020

di_versos


Vencen aquí las sombras del silencio
a todos los sonidos de la tarde
-abatidos de luz, también vencida-,
y vuela en el ocaso esa mirada
que predice la noche con textura
fotográfica. Granos de tiniebla,
clavados en la cámara que observa
la corriente.
              Mirar escuece
                            y duele.

Duermen las casas bajo tu horizonte,
blanqueadas de gris y desconchones,
y las calles se llenan de rasguños
incoloros -de trazos dibujados
con carbones,
              de sueños y delirios-
sobre un fondo dorado de nobleza.
Se cubre de ceniza la ciudad
y una mota de luz luce en tu puerta.

Fluyen, por los desagües de mis noches,
olvidos transformados en recuerdos.


Y reina la mirada.