Biblioteca de instantáneas_46

“He llegado hasta aquí movida por una fotografía en la portada de un libro titulado El gozo y el tiempo. En aquel retrato una mujer que aún no era ella parecía ausente mientras la cámara la elegía entre todas las cosas. En ella el foco, atrás imprecisas las ramas de un arbusto y la última luz de la tarde sobre… ¿el mar? La composición era de sombras, el pelo cayendo sobre los hombros y la espalda. El rostro de perfil, en un gesto de frente alta y labios un poco apretados, un gesto serio, a la vez duro y distendido, apenas una lengua de luz tocando la sien, la línea de la nariz, la boca, la barbilla.
En la mesa de novedades de una librería del Raval, un retrato tomado en la última luz a un cuerpo quién sabe si somnoliento por el sol y el mar o tal vez alegre después de un día de playa que se alargó hasta la noche. Hasta la noche porque el deseo en la mirada de quien fotografía es evidente, está vivo. Eso fue lo que me enganchó, entender esa mirada que retrata un rostro pero urgente captura algo que ocurre un poco más abajo, en el torso cubierto por una camiseta blanca de manga corta. Los pliegues mostrando cada interacción de la tela con la carne debajo.
Eran tal vez las últimas horas de una noche de verano, pegajosas de sal y algo más frías. El gozo y el tiempo, la curva del pecho libre y el pezón más oscuro rozando el tejido y generando ondas por la tirantez. Pensé que, si llegar a tocar ese cuerpo me fuera posible, yo sabría qué hacer, exactamente sabría qué hacer.
Y tomé el retrato con la novela adherida. Lo llevé a mi cuarto, lo miré durante varios días antes de decidirme a leerlo. El texto era algo secundario”.

La seducción
(fragmento) Sara Torres

 

 

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