Biblioteca de instantáneas_47
“Abrió la puerta Carvalho. Una cintura con estrechez subrayada por un cinturón rojo dividía el dorso de la mujer. Las nalgas forradas de tejano reposaban su juventud redonda y tensa sobre el taburete. La melena rubia con mechas caía desde la cabeza echada hacia atrás para seguir más lejos el viaje de las notas. Carraspeó el mayordomo. Preguntó la muchacha sin volverse y sin dejar de tocar.
—¿Qué quiere, Joanet?
—Lo siento, señorita Yes, pero este señor quiere hablar con usted.
Se volvió rápidamente auxiliada por el giro del taburete. Tenía los ojos grises, tez de esquiadora, una boca grande y tierna, pómulos de muchacha diseñada, quizá exageraban las cejas, demasiado pobladas, pero acentuaban su carácter fundamental de chica para anuncio americano de la chispa de la vida.
—Pepe Carvalho. Soy investigador privado.
—¡Ah! Es por lo de Papá. ¿No le pueden dejar descansar en paz?
Toda la impresión de anuncio publicitario quedó destruida. Le había temblado la voz y le brillaron los ojos, lacrimosos.
—Los muertos ni se cansan ni descansan.
—Usted qué sabe.
—¿Sabe usted precisamente lo contrario?
—Mi padre está vivo, aquí, en esta casa. Lo siento alrededor. Hablo con él. Venga. Mire qué he encontrado.
Cogió de la mano a Carvalho y le llevó hacia un atril situado en un ángulo de la habitación. Sobre él aparecía un grueso álbum de fotografías abierto. La muchacha desplazó las páginas lentamente, una tras otra, como si fueran cosas frágiles, dejó ante Carvalho una lámina gris oscuro sobre la que estaba enganchada la fotografía de un Stuart Pedrell joven, moreno, en mangas de camisa.
—¿Verdad que es majo?
La habitación olía a marihuana y ella también. Había cerrado los ojos, sonreía como extasiada ante el espectáculo interior que sus ojos veían.
—¿Tenía mucha relación con su padre?
—Antes de morir, ninguna. Cuando él se fue de casa, yo estaba estudiando en Inglaterra hacía dos años. Nos habíamos visto durante los veranos. Muy poco. He descubierto a mi padre después de muerto. Fue una huida hermosa. Los mares del Sur.
—Nunca llegó a los mares del Sur.
—¿Usted qué sabe? ¿Dónde están los mares del Sur? ”.
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